Katherine Neville trabajó durante veinte años como asesora de instalación de sistemas informáticos en compañías financieras y energéticas. Entre sus clientes se encontraban empresas y organismos tan relevantes como IBM, el gobierno argelino, la OPEP, el Departamento de Energía de Estados Unidos, la bolsa de Nueva York y el Banco de América. Obtuvo un posgrado en literatura africana y durante algunos años se ganó la vida como fotógrafa, modelo y pintora.