Miguel de Cervantes (1547-1616) ejerció las más variadas profesiones antes de dedicarse plenamente a la literatura. Entró en Roma al servicio del cardenal Acquaviva, fue soldado en la batalla de Lepanto (1571), estuvo cinco años cautivo en Argel y ejerció como comisario real de abastos para la Armada Invencible. Tales oficios le reportaron una experiencia humana que supo plasmar magistralmente en todas sus obras.