Descripción
Ahí donde la ciencia no llega, el talento de una maestra abre caminos. Doris Lessing nació en 1919 en Kirmansha (hoy Irán), aunque su famil ia se trasladó poco después al sur de Rodesia (hoy Zimbabue). Abandonó los estudios a los trece años y comenzó así su formación autodidacta. En 1949 dejó África para instalarse en Londres, donde sigue viviendo y escribiendo. Además de una indiscutible calidad literaria, en sus li bros respira la fina y lúcida crítica a las desigualdades raciales, so ciales y de género. En 1962 publicó su novela más conocida, El cuadern o dorado, con la que alcanzó un lugar en la cumbre de las letras ingle sas que jamás ha abandonado y le ha valido el premio Nobel de Literatu ra 2007. De entre la obra de esta prolífica autora cabe destacar tambi én: Canta la hierba (1950), el ciclo narrativo «Los hijos de la violen cia» (1952-1969), Made in England (1960), Cuentos africanos (1962), In strucciones para un viaje al infierno (1971), Memorias de una superviv iente (1974), la serie de novelas de ciencia ficción «Canopus en Argos » (1979-1983), La buenImaginen una costa escarpada, donde las olas de l mar lamen unas rocas antiguas; ahí, tendidas entre el agua y la pied ra, yacen unas hembras que nunca han conocido varón. Tienen su propio lenguaje y sus ritos ancestrales, pero viven en un mundo sin tiempo, s in dueño, y es la luna quien las fecunda. Dejemos ahora que una de ell as se aleje de la costa y se adentre en un valle hasta descubrir a uno s seres extraños, parecidos a las hembras pero con el pecho liso y un pedazo de carne en forma de blando punzón bailando entre laspiernas... Así es como un patricio romano intenta describir los primeros días de vida en la tierra, una época de la que le han llegado unos pocos test imonios deslavazados. El hombre se pregunta cómo aprendieron a convivi r nuestros ancestros e imagina sus primeros encuentros, las peleas, lo s reproches, el deseo de tocar y penetrar cuerpos nuevos, hasta llegar a ese primer gesto de ternura que nos definió para siempre como seres humanos. Con delicadeza e ironía, Doris Le