Descripción
Mathias Enard pasea por las calles de Berlín en una noche otoñal ylluviosa, tras la visita a una amiga que ha sufrido un accidentecerebrovascular. La sensación de melancolía profunda que le ha dejadoaquel encuentro sobrevuela un monólogo interior sin límites, en el quedivaga de un recuerdo a otro, entre una calle y la siguiente, conectandosiglos de historia y de literatura.Norte es un paseo por la mente erudita del autor y su particularrecorrido por Berlín y la cultura germana. Una caminata nocturna queevoca a su amiga enferma, filósofos, novelistas, refugiados sirios yalgunos poetas árabes. Al mismo tiempo, es una reflexión sobre laamistad y la literatura —no tan lejanas la una de la otra—, sobre laerrancia, las fronteras y los surcos que se abren en ellas.Este es el primer volumen de Melancolía de los confines, una serie quese dirige a los cuatro puntos cardinales, en la que Enard se aleja de laficción, para explorar una cartografía íntima y un continente europeoplagado de vínculos y encuentros.La crítica ha dicho:«El alma errante de Mathias Enard suele ir acompañada de un sentimientode melancolía. El que emana de este libro es alegre y festivo, y latristeza se convierte en una puerta abierta a un sentimiento deesperanza».Olivier Weber, presidente del jurado del Premio Joseph Kessel«Otro límite cruzado, que no es el de un país, que no es la frontera deltiempo, invisible, que cruzamos a cada paso en Berlín, en cada párrafodel libro de Mathias Enard. La literatura misma se encuentra en lafrontera».Claire Devarrieux, Libération«Es gracias a su lenguaje, de belleza líquida, que Mathias Enard llegahasta donde la historia íntima y la historia colectiva se tocan. [...]Triste, hermoso y oscuro es el paseo de Mathias Enard. [...] Pero estatristeza es aterciopelada: con gusto prolongaría su caricia».Lanwenn Huon, Le Monde des livres«Pocas veces Mathias Enard se ha revelado tanto. Hasta el punto de queesta primera parte norteña puede leerse como un doble trasfondo de susnovelas. Cada uno es libre de sacar lo que quiera de él».Sophie Joubert, L'Humanité