Descripción
El estudio -elaborado por el reconocido economista, investigador y profesor universitario Germán Alarco, con apoyo de Oxfam- arroja diversos escenarios para el mercado laboral peruano, siendo el primero que el número de población ocupada (trabajadores dependientes o independientes) se incrementaría entre el 2020 y 2030, mientras que el segundo sugiere un panorama desalentador, ya que no se alcanzarían los niveles pre pandemia hasta finales de la década, en 2030.También se simulan diversos escenarios entre 2021 y 2030 sobre lo que puede ocurrir con la desigualdad a nivel funcional (entre ganancias, sueldos y salarios e ingresos de los independientes) y la desigualdad personal medida en 10 deciles.Otro de los puntos importantes que contempla la publicación es referente a los efectos de la pandemia durante el 2020 y parte del 2021. De acuerdo a la información oficial, la pobreza en el Perú aumentó casi 10%, una situación que contrasta con el incremento de la riqueza neta que registraron los billonarios peruanos que pasó de US$ 7,600 millones a US$ 11,400 millones en el 2021 en plena pandemia.De otro lado, la investigación arrojó que sólo en el Perú, durante el 2020 y 2021 el ingreso promedio de la población cayó en 11.1%, siendo las mujeres, las personas con menos instrucción y capacitación, y los trabajadores de las micro y pequeñas empresas (quienes perciben menos ingresos) los más afectados. Estos efectos deteriorarían aún más el panorama laboral peruano con mayor población inactiva, subempleo por ingreso y desempleo a corto y a mediano plazo.Una de las propuestas que maneja el autor respecto a acortar las brechas de desigualdad en el Perú, se basa en la necesidad de una recuperación o reactivación transformadora, un concepto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que propone mejorar la equidad y llevar a cabo la transición ecológica.Asimismo, integra enfrentar las urgencias del presente, los problemas estructurales y los desafíos regulatorios e institucionales del Perú, teniendo en cuenta en primera instancia las tendencias y riesgos internacionales. Para ello es imprescindible un nuevo consenso económico, social, político y ambiental.