Descripción
En una visita al Museo Británico, Félix de Azúa advierte el sutildesplazamiento del interés de los visitantes desde las salas dedicadasal arte griego hacia las del antiguo Egipto. A partir de estaobservación, se plantea una pregunta sobre los cambios históricos delgusto, que le servirá como punto de partida de una breve historia delestilo gótico. Este, al igual que el clasicismo, ha conocido épocas deauge y de declive, y su fortuna ha respondido a las oscilaciones de lasensibilidad cultural a lo largo del tiempo.Hoy, en una Europa convertida en parque temático, las catedrales góticassiguen despertando una fascinación casi unánime. Pero ¿qué admiramosrealmente en ellas? ¿Cuánto pertenece a su origen y cuánto a unareconstrucción posterior o a un relato estético alimentado porrestauraciones, revivals y estrategias de mercado? Si el gótico apenasdominó tres siglos, ¿qué queda de él cuando sus materiales han sidosustituidos y su metafísica olvidada?De Notre-Dame al Parlamento británico, pasando por el castillo deDisneyland París, este libro propone un viaje crítico por la influenciadel gótico en la arquitectura, la literatura y la música, cuestionandocon ironía y rigor los límites entre restauración, reinterpretación yfraude monumental.La crítica ha dicho...«Después de la muerte de Octavio Paz, no creo que haya en nuestra lenguaun ensayista más personal, cosmopolita e ilustrado que Félix de Azúa».Mario Vargas Llosa«Félix de Azúa es la moderación, el equilibrio, la liberalidad, laindependencia de juicio, el pensamiento profundo».Luis María Anson«Félix de Azúa lleva ocupándose desde hace tiempo de una serie decuestiones y lo ha hecho siempre con una distancia amable, como sianduviera escribiendo siempre con una sonrisa y escapando de lasolemnidad como de la peste, atento a meter el pie cuando fuera posiblepara encontrar un hueco entre las palabras y sacudir con unaprovocación. A la manera de un tipo travieso que disfruta en la tarea deaprender, aunque el aprendizaje resulte al cabo el aprendizaje de ladecepción, y vaya descubriendo que el resultado nunca es producto de uncálculo ni obedece a lo previsto, y que es totalmente falso que "elescritor posee o controla sus intenciones"».Babelia«Los textos de Azúa aportan una mirada distinta: tan bien informada comocreativa, tan sofisticada como sarcástica, tan seria comodesmitificadora».Agustín Fernández Mallo, El Cultural